sábado, 9 de mayo de 2026

 Me ha parecido necesario regresar a este blog para modificar una entrada muy antigua, que deseo presentar nuevamente bajo un nuevo aspecto.

 

NOCTURNO


Es noche. Voz, ninguna.

Bill Evans

desgrana para mí su queja lenta.

Y el timbre, que no suena.

 

Lloviznas

finísimas. Aceras

heladas

y gentes, coches, gentes, siempre gentes,

reflejos huidizos,

inestables, pasando,

pasando.

Y el timbre, que no suena.

 

Áspera noche ajena

pasando. Pero algo

oscuro,

tan oscuro, tan árido, tan solo

aunque mío, pasando

en mí, por mí, conmigo,

para siempre conmigo…

 

Pero ningún sentido.

Ninguno.

Pues el timbre no suena.


 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario