La luna, engalanada con togas nacaradas,
alza su faz de mares labrada en claroscuros.
Ningún ave vulnera la delicada traza
del aire, periferia de vacilantes platas.
Ninguna voz que nombre. Sólo vestigio solo
de alejamientos mutuos.
1991
No hay comentarios:
Publicar un comentario