Mansa tarde callada.
Las nubes -temblorosas acuarelas-
gotean, recordando sus pasados azules.
Algo que se parece a tímidos suspiros
-húmedo sobre húmedo-
propaga imperceptibles pinceladas.
El aire, adormecido.
Melancolía de árboles desnudos
que no cobijan pájaros viajeros.
Atardece. Sosiego de diciembre.
Sucio algodón las voces;
olor a frío y vagamente a niebla.
Opacidad dormida la ribera del río.
Neblinosa y opaca la memoria:
blanqueados esqueletos
levantando indigentes vértebras aturdidas.
1992
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