Qué impropios me parecen estos versos
para nombrar el pétreo desierto de tu ausencia.
Voz que no te contiene
¿podría atestiguar sus orfandades
con torpes artificios expresivos?
¡Si a sí misma no llega a revelarse!
Destrozo de tu ausencia.
Juntos tú y yo llegamos a ser algo. Menudo,
pero algo. Carente, pero algo.
Y con la vida nuestra se afianzaba y crecía,
de perfección escaso mas constante,
inseguro y no obstante balanceado.
Cuando dijiste adiós, su arquitectura
fue apenas niebla y viento.
Voz que no te atesora, no te roza... ¿y ahora
otro vano "poema enamorado"?
¡Desabrido sucedáneo light!
Selección de poemas originales, relatos y textos varios en prosa. Comentarios literarios y poemas preferidos de autores varios. Comentarios y fotografías de obra plástica original: tapiz, dibujo, escultura. Ideas.
viernes, 28 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
LO QUE BUSCO
Yo no podré quejarme
si no encontré lo que buscaba;
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.
F. García Lorca: Poeta en Nueva York
Con el amor y el aire.
Con el hueso y la tierra
y una sangre de pétalos pequeños y salobres
oliendo a tí, oliendo
a lágrimas dulcísimas
que por tí, para tí, jamás fueron vertidas
en mi corriente de latidos ciegos.
¿Qué busco, qué buscaba cuando exaltado, amargo,
te consagré mis venas?
¿Qué gozo, expiación, milagro, recompensa?
Lo ignoro. Ya no importa.
Hubo un neto destello de plenitud: yo fui.
Luego silencio y medialuz vacía.
No importa. Busco aún. Buscaré siempre.
Y no quiero quejarme
Octubre de 2011
si no encontré lo que buscaba;
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.
F. García Lorca: Poeta en Nueva York
Con el amor y el aire.
Con el hueso y la tierra
y una sangre de pétalos pequeños y salobres
oliendo a tí, oliendo
a lágrimas dulcísimas
que por tí, para tí, jamás fueron vertidas
en mi corriente de latidos ciegos.
¿Qué busco, qué buscaba cuando exaltado, amargo,
te consagré mis venas?
¿Qué gozo, expiación, milagro, recompensa?
Lo ignoro. Ya no importa.
Hubo un neto destello de plenitud: yo fui.
Luego silencio y medialuz vacía.
No importa. Busco aún. Buscaré siempre.
Y no quiero quejarme
Octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
EL VELO DE LAS HORAS
El tedio es escollera donde oleajes trizan
el velo de las horas con ansiosos cuchillos
Mario España Corrado
Otoño demorado, avaro octubre lento;
agobios y fatiga, memorias, soliloquios.
El ocaso se posa en los cristales
vuelto relumbre fluido, crisol escurridizo...
cuando el último rayo de sol pulsa mis ojos.
Demencial, encendida luna esquiva,
túrbida faz en ruinas empolvadas,
trepa el nítido cielo, meridiano y orilla
donde los sueños juegan...
¡Pero ese último rayo refulgente!
¿Dónde estuvo tu labio codicioso
mientras goteaba el duro crepúsculo incendiado?
¿Tu oído acerrojado ante mis voces, dónde?
¿Tu piel, menospreciando mis dedos fisgadores?
En limo y ruinas, sueños, olvidos, escurriendo.
Pero el rayo postrero... ¡Oh, atrápalo!
Colapso de corales en lo negro.
Último rayo mío fugitivo
¡aguarda! Desafía esa lánguida luna.
Oído, sé mi asilo; labio, frena,
silencia tu censura que desune y aisla.
Ah, inútil, inútil. Sílabas en el viento.
Sola, mi noche instaura su insostenible vuelo.
Inválida memoria:
viudo luto por ilusorios muertos.
Rayo mío cautivo de aborrascada sombra,
espabila y entérate: ¡sorpreeesa!
¡Nada resulta ser como planeamos!
(Ni siquiera nosotros,
caricatura de inservibles ansias.)
Octubre de 2011
el velo de las horas con ansiosos cuchillos
Mario España Corrado
Otoño demorado, avaro octubre lento;
agobios y fatiga, memorias, soliloquios.
El ocaso se posa en los cristales
vuelto relumbre fluido, crisol escurridizo...
cuando el último rayo de sol pulsa mis ojos.
Demencial, encendida luna esquiva,
túrbida faz en ruinas empolvadas,
trepa el nítido cielo, meridiano y orilla
donde los sueños juegan...
¡Pero ese último rayo refulgente!
¿Dónde estuvo tu labio codicioso
mientras goteaba el duro crepúsculo incendiado?
¿Tu oído acerrojado ante mis voces, dónde?
¿Tu piel, menospreciando mis dedos fisgadores?
En limo y ruinas, sueños, olvidos, escurriendo.
Pero el rayo postrero... ¡Oh, atrápalo!
Colapso de corales en lo negro.
Último rayo mío fugitivo
¡aguarda! Desafía esa lánguida luna.
Oído, sé mi asilo; labio, frena,
silencia tu censura que desune y aisla.
Ah, inútil, inútil. Sílabas en el viento.
Sola, mi noche instaura su insostenible vuelo.
Inválida memoria:
viudo luto por ilusorios muertos.
Rayo mío cautivo de aborrascada sombra,
espabila y entérate: ¡sorpreeesa!
¡Nada resulta ser como planeamos!
(Ni siquiera nosotros,
caricatura de inservibles ansias.)
Octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
MARTES
Ah si fuera posible, como aire fatigado
que se detiene y vira,
u ola que al romperse crepitando en espumas
retrocede y renace,
volver atrás, volver hacia el comienzo.
Ah si fuese posible
retornar a mirarte como antes te miraba,
oírte cual te oía,
decir tú y que esa sílaba representara el mundo.
Cómo, entonces, mis labios, el oído, pupilas,
relampaguearían
como el sol en los ramos floridos del estío
o la luna rielando
inmensa en aguas quietas. Qué paz, entonces, cuánta...
¡Pero qué cosas pienso! Pffff... bobadas.
Bobadas de un vacío atardecer de martes.
Será más útil preparar mi cena.
Septiembre 2011
que se detiene y vira,
u ola que al romperse crepitando en espumas
retrocede y renace,
volver atrás, volver hacia el comienzo.
Ah si fuese posible
retornar a mirarte como antes te miraba,
oírte cual te oía,
decir tú y que esa sílaba representara el mundo.
Cómo, entonces, mis labios, el oído, pupilas,
relampaguearían
como el sol en los ramos floridos del estío
o la luna rielando
inmensa en aguas quietas. Qué paz, entonces, cuánta...
¡Pero qué cosas pienso! Pffff... bobadas.
Bobadas de un vacío atardecer de martes.
Será más útil preparar mi cena.
Septiembre 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
ENTONCES
Ah si entonces lo hubiese comprendido
como comprendo ahora.
Entonces, reclinado
contra el Etna sedoso de tu vientre;
entonces, con mis venas ofrendadas
a tu aluvión oscuro;
entonces, desbordado, empapadas de sueños
mis manos peregrinas.
Cuántos errores, cuántas necedades,
cuánto temor, entonces.
Tarde llega el saber, la certeza, el hallazgo.
Pero es vano el lamento.
Negrilla, septiembre 2011
como comprendo ahora.
Entonces, reclinado
contra el Etna sedoso de tu vientre;
entonces, con mis venas ofrendadas
a tu aluvión oscuro;
entonces, desbordado, empapadas de sueños
mis manos peregrinas.
Cuántos errores, cuántas necedades,
cuánto temor, entonces.
Tarde llega el saber, la certeza, el hallazgo.
Pero es vano el lamento.
Negrilla, septiembre 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
AMOR ANTIGUO
Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad.
Lorca: Poema doble del lago Edem
Debo encontrar el término preciso que te nombre,
amor lejano mío, amor perdido
que tuve y que no tuve y extravié y necesito.
Palabra que te alcance
ha de ser llama en hielo; ha de ser aire y sombra
del aire azul inmenso, de la nube
nómada inmaculada;
ha de ser tierra y trigo, mansedumbre y tormenta.
Habré de hallarla, sí, esa palabra
redentora. Y entonces
desde distancias frías, desde abismos de un yo
que fue y no es ya, mas no olvidado,
resurgirás, amor antiguo mío,
como fuego que el aire despierta en los rescoldos,
porque resurja el alma que me habita.
Negrilla, agosto de 2011
ay voz de mi verdad.
Lorca: Poema doble del lago Edem
Debo encontrar el término preciso que te nombre,
amor lejano mío, amor perdido
que tuve y que no tuve y extravié y necesito.
Palabra que te alcance
ha de ser llama en hielo; ha de ser aire y sombra
del aire azul inmenso, de la nube
nómada inmaculada;
ha de ser tierra y trigo, mansedumbre y tormenta.
Habré de hallarla, sí, esa palabra
redentora. Y entonces
desde distancias frías, desde abismos de un yo
que fue y no es ya, mas no olvidado,
resurgirás, amor antiguo mío,
como fuego que el aire despierta en los rescoldos,
porque resurja el alma que me habita.
Negrilla, agosto de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
BRANGÄNE
Muss ich dich so verstehn, du alte ernste Weise,
mit deiner Klage Klang?
¿Debo comprenderte también, vieja melodía grave
con tu son de lamento?
R. Wagner: Tristan und Isolde, Acto III
Ya nada tiene el amarillo día
de brincadoras chispas complacientes,
capaz de hacer vibrar mi hastiado corazón.
Nada tienen tampoco los lacios abanicos
adversos de la noche,
que del frío occidente iza aterciopelados
telones azabache
con millares de duros diamantes encendidos.
Despacioso se aquieta todo aliento,
mientras cae la tarde
sobre el árido templo de mi pena
que, sola ya, enarbola silenciosas protestas.
¡Cuánto he deseado que me amaras!
Distante, inalcanzable te miraba. Tu herencia,
el deseo; la herida, la mentira
deleitable y acerba del deseo.
Engaño del anhelo de amar, que la esperanza
de ser amado engendra y alimenta...
¡Tormentos del amor! La ilusión es precaria,
fugaz la posesión, grosero el miedo
a inevitable pérdida. Tristeza,
ansiedad, complacencia... espina. Sin embargo,
amarte fue mi obra.
Enredos, falsedades del deseo
que lo deseado muestra por cumplido...
te fuiste de mi lado y me pregunto
si realmente estuviste.
Todo es quietud, silencio, en la noche naciente.
Descansa, corazón deshabitado;
pronto se va la vida, dicha, quimera, pena.
Sólo el vacío queda.
Negrilla, agosto 2011
mit deiner Klage Klang?
¿Debo comprenderte también, vieja melodía grave
con tu son de lamento?
R. Wagner: Tristan und Isolde, Acto III
Ya nada tiene el amarillo día
de brincadoras chispas complacientes,
capaz de hacer vibrar mi hastiado corazón.
Nada tienen tampoco los lacios abanicos
adversos de la noche,
que del frío occidente iza aterciopelados
telones azabache
con millares de duros diamantes encendidos.
Despacioso se aquieta todo aliento,
mientras cae la tarde
sobre el árido templo de mi pena
que, sola ya, enarbola silenciosas protestas.
¡Cuánto he deseado que me amaras!
Distante, inalcanzable te miraba. Tu herencia,
el deseo; la herida, la mentira
deleitable y acerba del deseo.
Engaño del anhelo de amar, que la esperanza
de ser amado engendra y alimenta...
¡Tormentos del amor! La ilusión es precaria,
fugaz la posesión, grosero el miedo
a inevitable pérdida. Tristeza,
ansiedad, complacencia... espina. Sin embargo,
amarte fue mi obra.
Enredos, falsedades del deseo
que lo deseado muestra por cumplido...
te fuiste de mi lado y me pregunto
si realmente estuviste.
Todo es quietud, silencio, en la noche naciente.
Descansa, corazón deshabitado;
pronto se va la vida, dicha, quimera, pena.
Sólo el vacío queda.
Negrilla, agosto 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
DESPUES DE PARA SIEMPRE
Dijimos: Amor, juntos. Juntos, tú, yo. La vida...
Dijimos: Para siempre.
¿Cuánto duró? ¿Dos años? Y no obstante
no engañamos. Creimos lealmente
que sería la vida.
Décadas me han mordido desde entonces;
espléndidos estíos, plenilunios, tristezas...
arena de los días en los núcleos del hueso.
El pasado es ya sólo
sosiego de agua quieta.
Entonces ¿por qué ahora?
¡Tanto tiempo después de para siempre...!
¿Por qué, ahora, en esta aliquebrada tarde
que se ahuyenta, la oscura
memoria de tu pelo entre los dedos?
¿Por qué, salmodia frágil, el quebrado
cristal de tu voz lenta?
¿Por qué ahora?
Negrilla, julio-agosto 2011
Dijimos: Para siempre.
¿Cuánto duró? ¿Dos años? Y no obstante
no engañamos. Creimos lealmente
que sería la vida.
Décadas me han mordido desde entonces;
espléndidos estíos, plenilunios, tristezas...
arena de los días en los núcleos del hueso.
El pasado es ya sólo
sosiego de agua quieta.
Entonces ¿por qué ahora?
¡Tanto tiempo después de para siempre...!
¿Por qué, ahora, en esta aliquebrada tarde
que se ahuyenta, la oscura
memoria de tu pelo entre los dedos?
¿Por qué, salmodia frágil, el quebrado
cristal de tu voz lenta?
¿Por qué ahora?
Negrilla, julio-agosto 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
DIA DE HIROSHIMA. Acerca de las obras mostradas en la entrada anterior.
"Hiroshima, my love" - 1967 - Elementos textiles varios, cosidos sobre una base igualmente textil. Obra ganadora de uno de los Premios Adquisición del Salón Nacional de Artes Plásticas (Montevideo) de ese año. Propiedad del Museo Nacional de Artes Plásticas, Uruguay. (En entrada anterior, foto de la página del catálogo correspondiente.)
"Lluvia negra. Cielo roto." - 1997/8 - Tapiz tejido, con aplicación posterior de elementos textiles cosidos.
"Lluvia negra. Cielo roto." - 1997/8 - Tapiz tejido, con aplicación posterior de elementos textiles cosidos.
Las demás obras han sido realizadas entre 2000 y 2001 para la exposición "MARIO ESPAÑA CORRADO - TAPICES", realizada en enero de 2002 en la sala del Centro Cultural Hispano-Japonés, Salamanca. Fueron concebidas en dos series relacionadas con la historia y cultura japonesas.
Serie Hiroshima.- Hace referencia a la destrucción nuclear, a través de dos formas de abstracción:
a): basadas en el clásico "hongo", variaciones sobre un mismo esquema formal: "Hiroshima, 6 de agosto" III, IV y V, (fotos anteriores, incluyendo detalle de III en ejecución) tapices tejidos en técnica mixta. Los colores predominantes, rojo, blanco y negro, fueron elegidos tanto por su efecto visual como por su valor simbólico, expresión de ideas de luz/oscuridad, fuego y duelo. Se procuró que el dramatismo del tema, ya mitigado por la abstracción, se compensase aún más por medios plásticos, como la proporción de urdimbre no tejida, que brinda cierta levedad visual disminuyendo el peso de los tonos oscuros, al incorporar el blanco del fondo que se trasluce. El autor considera que hay una indudable -aunque terrible- belleza en una explosión nuclear, y eso ha intentado transmitir.
b): sugiriendo imaginarias líneas de fuerza devastadora, abiertas en haces: "Los demonios de la destrucción", tapiz de elementos textiles cosidos, variación del precedente "Hiroshima, my love." (Ver foto de ambos en entrada anterior.)
Esta serie se completó con "Estelas", planos más o menos geometrizados, a manera de modestos monumentos en homenaje a las víctimas. En foto anterior, "Estela para Hiroshima" II y detalle.
Serie "Homenajes" - Obras inspiradas en realizaciones de la cultura japonesa que interesan al autor: Música (In Memoriam Toru Takemitsu), Cine (Homenaje a Shohei Imamura) y Plástica (Interpretación textil de 'Gran ola de Kanagawa', de Katsushika Hokusai [1760-1849]- Foto siguiente)
La interpretación de esta "Gran Ola" fue una trasposición de lenguajes, pues la técnica textil no se asemeja en nada a la del grabado original. Dos gramáticas diferentes, que fue necesario adaptar mediante modificaciones de detalle, para posibilitar la ejecución de las formas conforme a la estructura ortogonal del tapiz, que no permite líneas de trazado libre.
a): basadas en el clásico "hongo", variaciones sobre un mismo esquema formal: "Hiroshima, 6 de agosto" III, IV y V, (fotos anteriores, incluyendo detalle de III en ejecución) tapices tejidos en técnica mixta. Los colores predominantes, rojo, blanco y negro, fueron elegidos tanto por su efecto visual como por su valor simbólico, expresión de ideas de luz/oscuridad, fuego y duelo. Se procuró que el dramatismo del tema, ya mitigado por la abstracción, se compensase aún más por medios plásticos, como la proporción de urdimbre no tejida, que brinda cierta levedad visual disminuyendo el peso de los tonos oscuros, al incorporar el blanco del fondo que se trasluce. El autor considera que hay una indudable -aunque terrible- belleza en una explosión nuclear, y eso ha intentado transmitir.
b): sugiriendo imaginarias líneas de fuerza devastadora, abiertas en haces: "Los demonios de la destrucción", tapiz de elementos textiles cosidos, variación del precedente "Hiroshima, my love." (Ver foto de ambos en entrada anterior.)
Esta serie se completó con "Estelas", planos más o menos geometrizados, a manera de modestos monumentos en homenaje a las víctimas. En foto anterior, "Estela para Hiroshima" II y detalle.
Serie "Homenajes" - Obras inspiradas en realizaciones de la cultura japonesa que interesan al autor: Música (In Memoriam Toru Takemitsu), Cine (Homenaje a Shohei Imamura) y Plástica (Interpretación textil de 'Gran ola de Kanagawa', de Katsushika Hokusai [1760-1849]- Foto siguiente)
La interpretación de esta "Gran Ola" fue una trasposición de lenguajes, pues la técnica textil no se asemeja en nada a la del grabado original. Dos gramáticas diferentes, que fue necesario adaptar mediante modificaciones de detalle, para posibilitar la ejecución de las formas conforme a la estructura ortogonal del tapiz, que no permite líneas de trazado libre.
La modificación más llamativa para quienes conozcan la obra de Hokusai -eliminación de la barca que se enfrenta al tsunami- no se debe a este condicionante, sino a la voluntad del artista tejedor, que no incluye figuras humanas en sus obras. Paradoja, sin duda, siendo la observación directa de las conductas humanas una de las características del arte de Hokusai, según los historiadores. Pero se trata del homenaje a un humanista, por parte de un no-humanista.
Paradoja, incluso conflicto de ideas... pero ¿qué sería del arte si no hubiese conflictos?
Foto en la sala de exposiciones. A la izquierda, "Interpretación textil..."; a la derecha, "In Memoriam Toru Takemitsu (1930-1996): Archipiélagos." (El mismo en foto inferior)
Foto inferior: artículo de prensa salmantina, enero de 2002
HIROSHIMA, 6 DE AGOSTO 1945
El "Proyecto Manhattan" para fabricación de armas nucleares, comenzó en U.S.A. en agosto de 1942. La primera prueba de una bomba A, se realizó con éxito en julio de 1945. Tres semanas después, el 6 de agosto a las 8,15 hs., un artefacto atómico estalló a unos 600 mts. por encima del centro de Hiroshima, ciudad de 350.000 habitantes, dando inicio a la era nuclear.
El artefacto, de 4 toneladas de peso, que por su forma fina y alargada fue apodado "El niñito", utilizó el poder liberado por la fisión de un núcleo de uranio-235. Menos de un kilo de la cantidad portada en ese núcleo -de 10 a 30 kgs.- produjo una energía equivalente a 15.000 toneladas de explosivos de alta potencia.
Una parte de la misma formó la onda explosiva, que se unió al efecto de los rayos caloríficos -una bola de fuego que alcanzó un diámetro de 280 mts. con temperaturas de 5000º C en la superficie- arrasando vidas y edificios en un radio de dos kilómetros.
Fotos precedentes: Hiroshima, 6 de agosto III y IV- Tapices tejidos, 2001
Una característica de las armas nucleares, que las diferencia de todas las utilizadas anteriormente, es la radiación nuclear, que produce tremendos daños al ser humano. Los efectos agudos de la radiación inicial, duraron hasta finales del año. Hasta ese momento, habían perecido unas 140.000 personas. Los efectos posteriores debidos a la radiación residual -incluyendo diferentes tipos de cáncer- continuaron más de diez años, y afectan a muchos sobrevivientes hasta el día de hoy.
Fotos: Hiroshima, my love - Tapiz: telas, tules y cuerdas cosidas, 1967 - Hiroshima, 6 de Agosto V - Tapiz tejido, 2001
Las sustancias radiactivas producidas en una explosión nuclear, se condensan en forma de lluvia, altamente nociva, conocida como "Lluvia Negra". El contacto con ella genera, a corto y largo plazo, lesiones y enfermedades mortales, como el cáncer citado antes.
Foto: Hiroshima, 6 de Agosto II, "Los demonios de la Destrucción" - Tapiz cosido, 2001
En Hiroshima, esta lluvia comenzó a caer media hora después del impacto, cobrando nuevas víctimas y extendiendo su efecto incluso a zonas muy alejadas de la explosión.
Fotos: Lluvia negra. Cielo roto - Tapiz tejido y cosido, 1999 - Detalles.
Desde aquel día, del cual se cumplen hoy 66 años, la amenaza nuclear ha crecido con el perfeccionamiento de los métodos destructivos y la proliferación de armas. ¿Será suficiente la prudencia colectiva para evitar un Hiroshima planetario?
jueves, 21 de julio de 2011
VEINTE DE JULIO- Respuesta a Reflaco
Yo creo que, de alguna manera, continuamos estando todos juntos, aunque la presencia, ahora, sea interior. En algún momento comentaré un poema de Borges llamado "Posesión del ayer" donde dice: "sólo es nuestro lo que perdimos."
Ya que mencionas la entrada "Del escritor y la escritura" referente a colores, te diré que desde hace años, procuro que las flores del vaso sean amarillas. A partir del poema de Hernández que figura en ese texto, considero que este, es el color de las ausencias.
Ya que mencionas la entrada "Del escritor y la escritura" referente a colores, te diré que desde hace años, procuro que las flores del vaso sean amarillas. A partir del poema de Hernández que figura en ese texto, considero que este, es el color de las ausencias.
miércoles, 20 de julio de 2011
VEINTE DE JULIO
Veinte de julio es hoy. Veinte de julio,
y hay un aire de duelos en el aire.
Ya son más de las ocho.
La tarde mana lentos cristales de bochorno,
y en finas hebras de ámbar, sol y polvo
dibujan diagonales fulgurantes
sobre un vaso con flores.
Sobre gallardas dalias de erizada figura
y gladiolos granates con destellos de sangre.
Sobre un vaso con flores porque es veinte de julio
y la tarde declina, recia, lenta.
Veinte de julio es hoy. Fueron pasados
muchos veinte de julio; y a las ocho,
polvo y sol en hilazas sobre un vaso con flores.
Sobre un vaso con gotas de la sangre del mundo,
coagulada en granates pétalos agrupados,
en la tarde que traza diagonales doradas.
Ya son más de las ocho;
pronto será pasado este veinte de julio
con su vaso de flores.
Movedizos, fulgentes se deshilan los soles y los días;
los solsticios, en oros, ambarinos, pasando.
En vendavales raudos declinan calendarios,
y algún día, las ocho de otro veinte de julio,
ya no habrá ningún vaso con coágulos de grana
-y nadie que contemple-
cuando cuelgue la tarde sus hilazas lucientes.
y hay un aire de duelos en el aire.
Ya son más de las ocho.
La tarde mana lentos cristales de bochorno,
y en finas hebras de ámbar, sol y polvo
dibujan diagonales fulgurantes
sobre un vaso con flores.
Sobre gallardas dalias de erizada figura
y gladiolos granates con destellos de sangre.
Sobre un vaso con flores porque es veinte de julio
y la tarde declina, recia, lenta.
Veinte de julio es hoy. Fueron pasados
muchos veinte de julio; y a las ocho,
polvo y sol en hilazas sobre un vaso con flores.
Sobre un vaso con gotas de la sangre del mundo,
coagulada en granates pétalos agrupados,
en la tarde que traza diagonales doradas.
Ya son más de las ocho;
pronto será pasado este veinte de julio
con su vaso de flores.
Movedizos, fulgentes se deshilan los soles y los días;
los solsticios, en oros, ambarinos, pasando.
En vendavales raudos declinan calendarios,
y algún día, las ocho de otro veinte de julio,
ya no habrá ningún vaso con coágulos de grana
-y nadie que contemple-
cuando cuelgue la tarde sus hilazas lucientes.
lunes, 18 de julio de 2011
DEL ESCRITOR Y LA ESCRITURA - Algunas ideas acerca de las relaciones entre las artes.
Del mismo modo que, en música, los sonidos nacen del silencio y se confrontan con él, las formas, colores y texturas confrontan el vacío, del cual nacen separándose por contraste. Percibimos las formas -o "figuras"- a causa de las relaciones entre ellas y ese entorno neutro, vacío, que llamamos "fondo". Formas, color, texturas -al igual que notas, palabras, espacio, signos, gestos- son expresivos en sí mismos, hablan su propio lenguaje.
Una auténtica obra de creación con finalidad expresiva -cuadro, escultura, sinfonía, danza, poema- es un tipo de transformación simbólica de la experiencia con la que su autor, a través de determinada técnica, estilo, género, manifiesta su visión del mundo externo, y sus vivencias interiores. Para la apreciación de tales obras a nivel de expresión, es útil pero no imprescindible conocer aquel lenguaje, "entender". Lo realmente importante es abrir por completo nuestros sentidos y conciencia a eso que vemos -u oímos o leemos- y sentir, buscando en nosotros una resonancia -intelectual, emocional o sensible- a lo percibido.
Pintura, música, literatura, cerámica... pese a las diferencias entre las varias manifestaciones artesanales y artísticas, existen elementos comunes que nos permiten trazar paralelismos entre ellas. "El arte no se sitúa fuera de la vida." -dice W. Kandinsky (1866-1944) nombre fundamental en el desarrollo de la pintura contemporánea. Y agrega: "Su ley fundamental es el ritmo, como en la Naturaleza." Este creador teoriza acerca de ciertas equiparaciones entre forma y color, y busca semejanzas o trasposiciones formales entre las diversas artes. Por ejemplo, a propósito de la danza, señala la conjunción de gestos redondeados -derivados del círculo- y angulares, puntiagudos -del triángulo-, paralelismo que traslada incluso a la escritura: letra "i" como movimiento quebrado, breve, frente a "u" redondeada. Asimismo menciona la relación establecida en música entre sonoridad (basada en el timbre, característica del sonido propio de cada instrumento) y "color", efecto producido por los grupos instrumentales y su interacción en el todo orquestal, según determinadas correspondencias entre impresiones acústicas y visuales.
Centrémonos ahora en las dos manifestaciones artísticas presentes en este blog: escritura y artes plásticas. Hemos mencionado la base rítmica común. ¿Qué podríamos decir acerca de elementos plásticos, como color y claroscuro, en su uso literario?
El poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891) propuso, antes que Kandinsky, su personal concepción de correspondencias sonido-matiz en su famoso soneto "Vocales": A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul. Visión subjetiva, sin duda, como también lo es aquella que establece, en la apreciación cromática, valores simbólicos: la verde esperanza, el negro infortunio. Más basada en la experiencia, la instituida mediante asociaciones de ideas: rojo-sangre-ira, o azul-cielo-agua. Así, Antonio Machado puede escribir "En el azul fulguraba / un lucero diamantino" y el nombre del color basta para aludir al "cielo" omitido. O decir "La blanca juventud", haciendo una equiparación ya no tan obvia pero igualmente entendible.
Sin embargo, no todas las trasposiciones son tan simples y claras. "La lejanía / es de limón y violeta" (Machado) implica un mayor grado de subjetividad, al plantear una visión totalmente personal. Porque en su obra el creador proyecta, he dicho, sus propios estados interiores, sus sentimientos, traduciendo a un determinado lenguaje -en este caso, el poético- su mundo anímico, espiritual, cambiante de acuerdo a las circunstancias. De este modo, un mismo elemento externo -en el caso que propondré, el color amarillo, puede dar lugar a interpretaciones totalmente distintas. Veámoslo.
El primer ejemplo pertenece también a Machado ("Canciones a Guiomar"): "No sabía / si era un limón amarillo / lo que tu mano tenía, / o el hilo de un claro día, / Guiomar, en dorado ovillo." Aquí, el cálido matiz amarillo, que es el más próximo a la luz y por ello suele relacionarse con sentimientos de alegría y gozo, es usado con esa función, en una estrofa de tono brillante; "luminosa" diría en referencia al claroscuro.
El segundo caso ("Campo") muestra otro carácter. "La tarde está muriendo / como un hogar humilde que se apaga. / Allá, sobre los montes, / quedan algunas brasas. / Y ese árbol roto en el camino blanco / hace llorar de lástima. / ¡Dos ramas en el tronco herido, y una / hoja marchita y negra en cada rama! / ¿Lloras? ... Entre los álamos de oro, / lejos, la sombra del amor te aguarda." Se insinúa el rojo -brasas-, otro color cálido, fuerte, pero "apagándose." El amarillo aún es "oro" pero se vincula inmediatamente a lejanía y sombra y se desvirtúa -como el blanco del camino contrapuesto a la opacidad y el destrozo del árbol- en una atmósfera penumbrosa, mortecina, de indudable tristeza que la doble mención al llanto refuerza. El gris, sugerido sin nombrarlo, predomina.
Como último ejemplo tomaré los versos finales del primer poema de "El rayo que no cesa", de Miguel Hernández. "Sigue, pues, sigue, cuchillo / volando, hiriendo. Algún día / se pondrá el tiempo amarillo / sobre mi fotografía." Poco queda de luz dorada y nada de alegría, en este matiz envejecido y opaco; es el signo de un irrevocable deterioro, que identifica el futuro del hombre retratado con el marchito, gastado material del retrato. Es la señal del paso del tiempo con su inevitable significado de declive y ruina. La oscuridad de la muerte está presente en el verso.
No tenemos entonces un único amarillo sino tres, diferenciados en tono e intensidad, porque el color que nos presenta el hecho literario es imaginado, no visto. El matiz presente en un cuadro posee corporeidad, es concreto, se nos impone con una individualidad total e ineludible. Es él mismo y nada más. Un matiz mencionado en un poema será abstracto, confiado a la subjetividad, ofreciendo múltiples interpretaciones posibles en relación al contexto. La literatura puede describir un paisaje, una escena, todo lo detalladamente que quiera; el efecto será siempre aproximado, dependiendo de la fantasía del lector y de sus estados emocionales en el momento de la lectura. La pintura muestra (aunque dejando un gran margen de interpretación de lo mostrado); el hecho literario evoca, sugiere solamente, y en esta inconcreción radica parte de su misterio. En ambos casos, el tema -la parte anecdótica de lo mostrado o sugerido- no es lo importante.
Volveré sobre estos temas.
sábado, 16 de julio de 2011
LA TARDE, JUNIO, ROSAS
La tarde, junio, rosas... Junio flexible, enjuto
atiesando sus soles
sobre trigales rubios y piedras abrumadas;
la tarde apuntalada
con arcos de bochorno sobre el río dormido;
la tarde por claxones
y voces violentada, delira estérilmente
desollando las rosas,
murmurando, buscando entre retoños verdes
la presencia extraviada,
la perdida memoria de tu postrera estancia.
Leves flotan adioses.
atiesando sus soles
sobre trigales rubios y piedras abrumadas;
la tarde apuntalada
con arcos de bochorno sobre el río dormido;
la tarde por claxones
y voces violentada, delira estérilmente
desollando las rosas,
murmurando, buscando entre retoños verdes
la presencia extraviada,
la perdida memoria de tu postrera estancia.
Leves flotan adioses.
ECOS
Ya los verdes de abril se desvanecen. Sobre delgados pies las amapolas, enardeciendo mayo. Y junio batihoja que mieses apareja, y agosto calcinante. Pronto vendrá noviembre, cobre, bruma; herrumbre de ramajes en tardes ambarinas; amplitudes serenas.
¡Qué de otoños recuerdo! ¡Qué de auroras radiantes y ocasos encendidos! Como en un viejo álbum de familia, en deslustradas fotos mi pasado. Hoja tras hoja paso, febril y enamorado. Y aquí y allá, de pronto, rescato un eco puro: un perfume, una imagen, voces, rostros... Nada más que fragmentos; pero en ellos, bate alas la vida.
sábado, 9 de julio de 2011
PRISIONERO
Cuando quiero mirarme mis ojos ven sólo apariencias.
Cabellos que blanquean,
débil boca que dijo palabras, palabras, burbujas sin huella,
y calló las más hondas instancias que anidan en vientres de fuego,
que rugen en cauces de sangre y arterias rebeldes.
Cuando intento mirarme
los ojos ven sólo su espejo.
Cuando quiero pensar, sólo acude a mi mente mi acervo de ideas usuales:
conceptos, razones, creencias de siempre.
Digo siempre lo mismo, escribo lo mismo, lo mismo
medito, lo mismo realizo, lo mismo.
Apariencias, espejos, lo mismo... palabras, palabras.
Cuando quiero sentir, los usuales sentires rebrotan.
¡Lo mismo, lo mismo!
Y perdiéndome siempre en lo mismo, me miro, me pienso, me siento.
¡Quiero pensar distinto!
Aprender a pensarme por dentro... ¡No puedo!
Palabras, palabras, ampollas que ascienden vacías;
recio muro de verbos pulidos que todo sofocan
imponiendo su dura condena de cárcel sonora.
Fonética inerte germina, nociones rebotan. metáforas miran
en fríos espejos...
Vocablos en vanas cascadas cayendo y cayendo.
Estoy preso.
Mi reja se cierra con frases, con férreos diptongos y signos y falsas figuras,
caracteres agudos de tinta que espinas semejan en ramos,
sintaxis, modelos verbales...
Modelos
de conjugar en ar, en er, en ir...
En ir: huir, salir,
sentir por una vez algo distinto;
vivir lo que sólo soñara despierto;
realizar imposibles: batir oscuramente
las alas ansiosas por dentro tendidas.
Vivir, sentir... modelos.
Palabras, palabras, espinas.
Paradigmas quebrados. ¡Lo mismo, lo mismo, lo mismo!
¡Quiero pensar distinto!
Cabellos que blanquean,
débil boca que dijo palabras, palabras, burbujas sin huella,
y calló las más hondas instancias que anidan en vientres de fuego,
que rugen en cauces de sangre y arterias rebeldes.
Cuando intento mirarme
los ojos ven sólo su espejo.
Cuando quiero pensar, sólo acude a mi mente mi acervo de ideas usuales:
conceptos, razones, creencias de siempre.
Digo siempre lo mismo, escribo lo mismo, lo mismo
medito, lo mismo realizo, lo mismo.
Apariencias, espejos, lo mismo... palabras, palabras.
Cuando quiero sentir, los usuales sentires rebrotan.
¡Lo mismo, lo mismo!
Y perdiéndome siempre en lo mismo, me miro, me pienso, me siento.
¡Quiero pensar distinto!
Aprender a pensarme por dentro... ¡No puedo!
Palabras, palabras, ampollas que ascienden vacías;
recio muro de verbos pulidos que todo sofocan
imponiendo su dura condena de cárcel sonora.
Fonética inerte germina, nociones rebotan. metáforas miran
en fríos espejos...
Vocablos en vanas cascadas cayendo y cayendo.
Estoy preso.
Mi reja se cierra con frases, con férreos diptongos y signos y falsas figuras,
caracteres agudos de tinta que espinas semejan en ramos,
sintaxis, modelos verbales...
Modelos
de conjugar en ar, en er, en ir...
En ir: huir, salir,
sentir por una vez algo distinto;
vivir lo que sólo soñara despierto;
realizar imposibles: batir oscuramente
las alas ansiosas por dentro tendidas.
Vivir, sentir... modelos.
Palabras, palabras, espinas.
Paradigmas quebrados. ¡Lo mismo, lo mismo, lo mismo!
¡Quiero pensar distinto!
lunes, 4 de julio de 2011
ESPLIN
El hastío entreteje telarañas
con estambres de atmósfera dormida;
hilos de soledad que trepa, loca,
por las pulidas aspas de la luna
en una noche donde todo es mudo.
El hastío, las brisas y la luna...
Argamasa de sueños no soñados
que súbitos titilan aturdidos,
que de pronto embravecen y en silencio
proclaman las palabras subrepticias
que la boca no sabe y sí la sombra.
El hastío entreteje telarañas.
¿Dónde estaba tu mano en esta hora,
desatenta Penélope indolente?
Crece y crece la trama, sucia, ruda.
Luz de luna y silencio en las aceras;
ninguna voz sonando a bienvenida.
Ninguna. Sólo hastío, brisa, luna.
No hay dedos que desaten lo anudado.
con estambres de atmósfera dormida;
hilos de soledad que trepa, loca,
por las pulidas aspas de la luna
en una noche donde todo es mudo.
El hastío, las brisas y la luna...
Argamasa de sueños no soñados
que súbitos titilan aturdidos,
que de pronto embravecen y en silencio
proclaman las palabras subrepticias
que la boca no sabe y sí la sombra.
El hastío entreteje telarañas.
¿Dónde estaba tu mano en esta hora,
desatenta Penélope indolente?
Crece y crece la trama, sucia, ruda.
Luz de luna y silencio en las aceras;
ninguna voz sonando a bienvenida.
Ninguna. Sólo hastío, brisa, luna.
No hay dedos que desaten lo anudado.
jueves, 23 de junio de 2011
ACERCA DE LOS TAPICES DE PAPEL (Aclaraciones a "Reflaco".)
Estas obras fueron planteadas en el marco de otras experimentaciones con materiales no propiamente textiles. En una primera etapa el papel fue utilizado en tiras, no tejidas sino entrelazadas en la urdimbre, separadas por punto peruano y unos pocos milímetros de tejido en punto fino, con lana o algodón. El papel valía por su particular textura visual, y aportaba color. Los agregados de letras, imágenes o pequeños textos, eran por completo secundarios.
En el desarrollo de esta etapa ("N" - Papel, lana, algodón) el protagonismo es compartido entre el papel/color y las imágenes, que agregan todo su peso significante. Los textos adquieren importancia por sí mismos y, nuevamente, por su significado semántico, creando un mayor juego de sugerencias.
El paso siguiente fue utilizar las tiras, enrolladas, de modo directamente textil, tejiéndolas, ya sea en punto fino (hilo por hilo) o mixto (dos por dos, tres por tres, etc.), volviendo al uso exclusivo del papel como color. Es el caso de "Pájaro" (Foto anterior)
El salto al tapiz/collage fue dado con "Imágenes, mensajes - Blábláblá" en su primera versión (Detalles en las dos fotos anteriores), que supone una más completa utilización de letras o palabras aisladas, así como textos breves -seleccionados en varios idiomas, de acuerdo con la intención de la obra-, y también de imágenes procedentes de diferentes medios, como cómic, envases, libros, etc.
En esta obra -un políptico de cuatro elementos- creo que efectivamente palabras y figuras dominan por completo el esquema, por encima del color.
Como anécdota diré, para terminar, que esa versión de "Blábláblá" ´tuvo que ser desechada -el papel de periódico, abundantemente utilizado, se deterioró tanto en color como en consistencia- y fue repetida, idéntica de diseño pero mejorada en sus componentes y con agregados de pintura. Tal "Blábláblá - Segunda versión" es la que figura en mi entrada del mes de mayo que originó tu comentario, y que vuelvo a incluir (Foto anterior).
EL FLAMENCO
Llevo mucho tiempo trabajando sobre mí mismo para ser un flamenco. (Phoenicopterus roseus... ya desde el nombre, todo en él es un compendio de dignidad, elegancia, belleza.) Ninguna aspiración puede ser más elevada y noble que esta, a la que me consagro con total determinación y firmeza.
El esfuerzo requerido es ciertamente enorme. Necesité meses para alcanzar y perfeccionar una correcta Postura Erguida con Pata Flexionada. La pierna -aún no me acostumbro a llamarla "pata"- comenzaba a doler al cabo de pocos minutos, y acababa cediendo. Hubiese podido comenzar la práctica apoyando en algo la rodilla, pero me pareció improcedente. Las cosas hechas a medias nunca salen bien, y por fortuna yo no soy de esos blandengues que flaquean ante las dificultades. Querer es poder. Y pude.
Habituarme al régimen de pescado crudo -¡detesto los crustáceos!- resultó más dificultoso. ¡Semanas para aprender a zampar de un bocado sin que me molestara el roce de las escamas en mi garganta! No puedo decir que digiera bien, pero ya se acostumbrará el estómago.
Lo cierto es que hoy consideré cumplida esta primera fase del cambio, y decidí realizar un ensayo, aunque parcial, de la nueva vida que estoy construyendo. Me fui al Centro y busqué una parada de autobús suficientemente concurrida. Algo apartado pero en lugar bien visible -el experimento incluía un desinteresado componente didáctico- flexioné la pier... ¡pata! y me erguí ostensiblemente. (Ah, todo -expresión, estilo, porte- todo fue cumplido de modo irreprochable, en un único movimiento ascensional, como... como un florecimiento. Por supuesto, tal perfección sólo podía ser apreciada en su justo valor por mis pares. Lástima que no era el caso.)
Al principio me miraron con sorna; luego, totalmente desconcertados. Los seres humanos son muy peculiares. Desean llamar la atención, pero pocos se atreven a ser personales, auténticos. La mayoría -personas dejadas, opacas, neutras; mentes aplanadas por la TV- siente una compulsiva necesidad de integrarse imitando a los demás, copiando vestimentas, actitudes, conductas, sin cuestionar nada ni cuestionarse. De modo que instantes después, una adolescente intentó imitarme, creyendo sin duda que mi gesto era la última moda, lo más "megaguay" de lo "fashion". Después, una cincuentona de apabullante busto, pintada como una puerta, con su imponente trasero embutido trabajosamente en unos pantalones turquesa. Y el infaltable mini-ejecutivo de traje y corbata, con su maletín. ¡Hasta una monja! Vino un autobús y sólo yo monté en él, dejando a los otros trastabillando y chocando entre ellos bajo la marquesina de la parada, hundidos en el bochorno total.
Sonado triunfo. ¡Tanto esfuerzo comenzaba a rendir frutos! Ya estaba listo para preparar la experiencia del vuelo.
lunes, 6 de junio de 2011
UN SENTIDO
Día nacido gris, domingo de diciembre que poco a poco aclara: tenues velos de sol regocijado. La tarde ronronea -gato que se distiende-, juega con refulgencias en los tejados rojos. Dormita el aire limpio, soñando con neviscas. Vapor de nubes quedas. Resoles en los vidrios.
Durante un breve instante, mundo todo se sume en abandonos. Solitaria mi acera. Ningún sonido, nada. Los verdinegros, duros rosales del Paseo, son realidades últimas de ausencia. Sombra de los balcones, avanzando; vapor de nubes idas. Hay un sentido oculto, de renuncias; hay una paz dulcísima que oscila; algo pequeño, tibio, que se alza con un presentimiento de inminentes significados nuevos...
Pasos en la calzada: el encanto se rompe.
LA PRIMAVERA ES DEBIL
La primavera es débil, limpia, sola.
Vibraciones del aire que se aviva,
que se desvela y bulle.
Indescriptible verde los trigales
cuando el sol soñoliento se levanta,
envuelto aún en cobertores malva,
sobre el borde rasgado de la sierra.
(Planicie que los hielos y los soles
mortifican; las brumas sobre el Tormes,
cenicientos tendales.)
Entre sueños, Alba en las albas, lenta.
El torreón del castillo, huella, dedo
señalando los rancios esplendores.
Ah, sí, el pasado con sus turbias redes...
Otro abril, otros verdes, otras tierras
más allá de la mar. Y la nostalgia
de hallarse, como trigo, germinando.
La primavera es tensa. Manantiales
que se ahondan; amargas son sus aguas.
No reflorece ya el amor rendido.
Primavera que trae despedidas
en brazadas de rosas. Remenbranzas.
Cada minuto es tiempo desatento.
Vibraciones del aire que se aviva,
que se desvela y bulle.
Indescriptible verde los trigales
cuando el sol soñoliento se levanta,
envuelto aún en cobertores malva,
sobre el borde rasgado de la sierra.
(Planicie que los hielos y los soles
mortifican; las brumas sobre el Tormes,
cenicientos tendales.)
Entre sueños, Alba en las albas, lenta.
El torreón del castillo, huella, dedo
señalando los rancios esplendores.
Ah, sí, el pasado con sus turbias redes...
Otro abril, otros verdes, otras tierras
más allá de la mar. Y la nostalgia
de hallarse, como trigo, germinando.
La primavera es tensa. Manantiales
que se ahondan; amargas son sus aguas.
No reflorece ya el amor rendido.
Primavera que trae despedidas
en brazadas de rosas. Remenbranzas.
Cada minuto es tiempo desatento.
ATARDECER
La vacilante tarde se curva blandamente
de tibieza y de sol desheredada.
Cobertura nubosa que bravea.
A veces una brecha:
color desperfilado
ni azul ni gris ni malva
pero púrpura débil en vislumbres
y luego negro sobre ahogados oros.
Pronto vendrá la noche. Sola noche.
Inundará la luna los campos ya segados
y mi sola pupila.
Yo cerraré mi puerta.
Ventana serán marco de brillantes estrellas.
Y sola, mi pupila contemplará luceros,
el ámbar de mi lámpara, los libros,
y la puerta cerrada.
Y la puerta cerrada.
de tibieza y de sol desheredada.
Cobertura nubosa que bravea.
A veces una brecha:
color desperfilado
ni azul ni gris ni malva
pero púrpura débil en vislumbres
y luego negro sobre ahogados oros.
Pronto vendrá la noche. Sola noche.
Inundará la luna los campos ya segados
y mi sola pupila.
Yo cerraré mi puerta.
Ventana serán marco de brillantes estrellas.
Y sola, mi pupila contemplará luceros,
el ámbar de mi lámpara, los libros,
y la puerta cerrada.
Y la puerta cerrada.
EL HOMBRE BAJO EL ROBLE (Pequeña fábula)
Un hombre se sentó fuera del tiempo,
bajo un hojoso roble de recuerdos
-claridades y sombras en la frente-
con el afán de definir la vida.
Memoria, toda en disonancias, era
claro espejeo de aguas transparentes
donde el hombre sentado se miraba.
A fondo analizó por largo tiempo,
y un amplio, bello templo de teorías
alzó brillando bajo el roble denso.
Entonces sonrió.
Pero la vida,
que a su lado pasaba, su tocado
desciñó, de murmullos y destellos.
"No puede ser la vida -pensó el hombre.-
En nada se parece a mi teoría."
El templo relumbraba, suave, quedo.
Sin pena ni desdén, miró la vida
al hombre que en las aguas se miraba;
sin pena ni desdén, pasó de largo.
bajo un hojoso roble de recuerdos
-claridades y sombras en la frente-
con el afán de definir la vida.
Memoria, toda en disonancias, era
claro espejeo de aguas transparentes
donde el hombre sentado se miraba.
A fondo analizó por largo tiempo,
y un amplio, bello templo de teorías
alzó brillando bajo el roble denso.
Entonces sonrió.
Pero la vida,
que a su lado pasaba, su tocado
desciñó, de murmullos y destellos.
"No puede ser la vida -pensó el hombre.-
En nada se parece a mi teoría."
El templo relumbraba, suave, quedo.
Sin pena ni desdén, miró la vida
al hombre que en las aguas se miraba;
sin pena ni desdén, pasó de largo.
lunes, 30 de mayo de 2011
INTERMINABLEMENTE
Cielo de luto; duradero llanto
percutiendo insistente. Los cristales surcados
por mil resbaladizas líneas raudas,
en charcos congregadas.
Inundado trastorno el aire todo,
ululando insistente. Huele a lodo la tierra,
y el lodo huele a eternidad amarga
donde gotas destilan.
¿De qué dolor se duelen nubes tantas?
Nada que lo detenga ni nada que lo evite.
Insistente percute, surca y cae,
y cae, cae, cae.
Solamente clepsidras subsistiendo;
sólo insistentes llantos determinan el tiempo.
Horas y charcas, fango, surcos, gotas,
interminablemente.
¡Ah, nada puede acelerar las horas!
percutiendo insistente. Los cristales surcados
por mil resbaladizas líneas raudas,
en charcos congregadas.
Inundado trastorno el aire todo,
ululando insistente. Huele a lodo la tierra,
y el lodo huele a eternidad amarga
donde gotas destilan.
¿De qué dolor se duelen nubes tantas?
Nada que lo detenga ni nada que lo evite.
Insistente percute, surca y cae,
y cae, cae, cae.
Solamente clepsidras subsistiendo;
sólo insistentes llantos determinan el tiempo.
Horas y charcas, fango, surcos, gotas,
interminablemente.
¡Ah, nada puede acelerar las horas!
NAUFRAGIO
Ojos de graves mieles. ¿Dónde, aquéllos? Del mirar entrañable, la sosegada límpida corriente; claridad de remansos en una como música de luces.
Tras rebozos de ausencia -cáliz de temblorosa orquídea breve, ronco tallo de azúcar- la voz leve, entre los escorpiones del olvido.
La piel de musgo tibio, desnudada; el abrazo que eterno se creía; los cabellos de cálido azabache... ¿qué son, sino distancia acrecentada? ¿Qué, sino mengua, herida y agonía?
Vana noche sin faros, buque ciego. De hundimiento y quebranto, dilatadas mareas advirtieron.
Soledades, silencio. Nada resulta ser como quisimos; ni siquiera nosotros, caricatura de inservibles ansias.
ROMANCE DE LA TRISTEZA SOLA
La niebla viene del río
y va al aire que la espera.
El aire viene del tiempo
dulce de las azucenas
y se aquieta en la enramada
soñando con sol y siestas.
Una tristeza sin dueño
viene del alma, va al alma,
y en el camino se queda
en el rojo de la tarde
sin sueños ni sol ni esperas.
y va al aire que la espera.
El aire viene del tiempo
dulce de las azucenas
y se aquieta en la enramada
soñando con sol y siestas.
Una tristeza sin dueño
viene del alma, va al alma,
y en el camino se queda
en el rojo de la tarde
sin sueños ni sol ni esperas.
martes, 24 de mayo de 2011
MADRUGADA
Son las siete; madrugan los recuerdos. Amanecer de nieve no mitiga sus agridulces voces. Noviembre ronronea en mi ventana; sus deslustradas orlas de rocío, desdibujan tejados que huelen a desvelo, sueño y alba.
Sábado gris sin prisas. Son las siete. Silencio. Yo querría dormir pero no son dique las sábanas que aplaque, que contenga al pasado cuando llega en púdicas oleadas. Barahúnda de gestos, acentos y palabras... la manera tan triste en que mi madre sonreía; otras sonrisas, otras bocas, besos; visiones de momentos, gozo y daños.
"Quiero dormir, marcharos" -les imploro. Y se van... pero entonces, sordamente, tan lentas como crece la alborada, otras memorias, otras voces vienen de anónimos ayeres.
"Deteneos -les digo- no sois mías". Pero no me responden; agitan sus harapos de nostalgia y en torrentes, en trombas se abalanzan. Maremagnum informe de figuras, gestos, rostros, espacios... episodios de raras existencias ignoradas.
¿Ayer o porvenir? ¿Ajeno? ¿Mío? ¿Otra vida me acecha, otra vida que fue o será? ¿Soñada?
Sábado gris. Silencio. Son las siete. Quiero dormir... mas la memoria canta. No importa si es mi copla o la de otros: la melodía es triste, dulce, clara. Y es así, recordando, como existo; sabré que vivo mientras oiga el canto.
ACEÑA DEL TORMES
A veces en la noche, cuando lunas cansadas
yacen adormecidas en su edredón de nubes
y el cielo es una blonda de azabaches disueltos,
se olvida de sí misma la aceña, se abandona.
Todo es entonces cauce detenido, silencio
de los árboles negros, mansedumbre de peces
que en vidrio esmerilado sus imágenes sueñan.
¿Es el alma esa noche de abandonos?
¿Alma de junquerales, soledad de agua oscura
que acalla su corriente distraída?
Silencio de los chopos.
A sí mismas se nombran las memorias
de junco, cauce, cielo reflejado.
Sombras como de voces descartadas
que un aire fútil trajo de muy lejos;
sombras como de esperas impacientes
cayendo en rancios copos con las horas.
Soledad de agua oscura.
Alma con hornacinas de nostalgia, de duda,
mirándose al espejo de los desasosiegos.
Alma con turbiedades, como un cielo de enero,
cuando entre velos húmedos, fatigada, indecisa,
se demora la luz, inútilmente triste.
yacen adormecidas en su edredón de nubes
y el cielo es una blonda de azabaches disueltos,
se olvida de sí misma la aceña, se abandona.
Todo es entonces cauce detenido, silencio
de los árboles negros, mansedumbre de peces
que en vidrio esmerilado sus imágenes sueñan.
¿Es el alma esa noche de abandonos?
¿Alma de junquerales, soledad de agua oscura
que acalla su corriente distraída?
Silencio de los chopos.
A sí mismas se nombran las memorias
de junco, cauce, cielo reflejado.
Sombras como de voces descartadas
que un aire fútil trajo de muy lejos;
sombras como de esperas impacientes
cayendo en rancios copos con las horas.
Soledad de agua oscura.
Alma con hornacinas de nostalgia, de duda,
mirándose al espejo de los desasosiegos.
Alma con turbiedades, como un cielo de enero,
cuando entre velos húmedos, fatigada, indecisa,
se demora la luz, inútilmente triste.
lunes, 23 de mayo de 2011
VENUS ANADIOMENA
En lúgubres portales, aguacero:
escupitajos de la medianoche
alcoholizada, en vela, salaz, tiesa,
con matones y chulos y ladrones,
buscavidas y broncas.
Los tubos fluorescentes del señuelo
guiñan cómplices ojos
a los oscuros tordos del malogro.
Hay zumbidos de trueque en las esquinas,
fatigados colmillos
de la náusea y las conchas amarillas
del disimulo en olas fraudulentas.
Encarnada la falda más que breve.
Mano abierta exigiendo;
roídas uñas, labios opulentos
pendencieros, que mercan, sonríen y se niegan.
Iris de acero, bruno helor que tasa,
que incita mas desprecia.
Edades y fatigas de las venas
en la arritmia del lento taconeo.
escupitajos de la medianoche
alcoholizada, en vela, salaz, tiesa,
con matones y chulos y ladrones,
buscavidas y broncas.
Los tubos fluorescentes del señuelo
guiñan cómplices ojos
a los oscuros tordos del malogro.
Hay zumbidos de trueque en las esquinas,
fatigados colmillos
de la náusea y las conchas amarillas
del disimulo en olas fraudulentas.
Encarnada la falda más que breve.
Mano abierta exigiendo;
roídas uñas, labios opulentos
pendencieros, que mercan, sonríen y se niegan.
Iris de acero, bruno helor que tasa,
que incita mas desprecia.
Edades y fatigas de las venas
en la arritmia del lento taconeo.
lunes, 16 de mayo de 2011
DECLARACION DE PRINCIPIOS
Acumulo palabras como ardides; palabras como redes, como anzuelos. Oscuras, inconstantes, maliciosas. Las nombro y se resisten; dicen lo que yo quiero y lo deforman; mienten y no lo saben... o lo saben, mintiendo.
Palabras-comodines; un juego de atributos donde el azar impera. Modelo para armar; caleidoscopio: las fugaces visiones no son más que artificio. Palabras-camaleones: aquí blanca, allí negra, sombría o transparente. Vírgenes cortesanas que se ofrecen negando.
Fabrico con palabras murallas defensivas; las rodeo con fosos de palabras. Tiendo puentes de frases... ¿quién los cruza? Recrea mi discurso portales y pasillos, engalanados aposentos tibios, lucientes y curvadas escaleras marmóreas. ¿Qué pie las reconoce? ¿Qué pupila inocente parpadea, deslumbrada por oros y brocados?
Palabras como velos, como azogues. En un instante, mundos; en otro instante, nada.
CONCIENCIA OCASIONAL DEL FIGURANTE DE UN CUADRO (A propósito de Brueghel)
El cielo otoñal, pálido tras las distantes montañas, se ensombrece hacia el este. Como picas penetran los nubarrones azulgrises por encima del picacho que domina la aldea. Los he visto tantas veces... Despierto y están allí, densos, amenazantes, alargando sus dedos de tormenta.
Mugen las vacas y los hombres las espolean. El Caballero se impacienta, al ver bloqueado su camino por ellas, pero nosotros estamos tranquilos. ¿Para qué apresurarse? Llegar, partir... siempre lo mismo, de un lado para otro como si verdaderamente hubiese algo importante que hacer. Tal vez lo haya para él, que tiene la bolsa llena, pero no para nosotros, simples hombres de escolta. Nosotros no tenemos prisa, nos da igual aquí que allá, un día que otro. La vida del pobre nunca cambia, del amanecer a la noche, invierno tras verano, de la cuna a la fosa. Así que no nos impacientamos.
Las vacas se amontonan en la senda. Una de ellas, blanca y negra, vuelve la cabeza y mira, con sus ojos ingenuos y dulces, algo situado a mis espaldas. Mira intensamente, como si toda su existencia consistiera sólo en mirar; como si hubiese sido creada sólo para eso. ¿Qué ve? Lo ignoro. Para saberlo tendría que darme vuelta, pero nunca me he decidido a moverme.
¿Qué habrá detrás de mí? Con frecuencia oigo rumor de pasos lentos, pero no sobre la tierra del camino, sino como deslizándose por pulidos suelos. Y voces, muchas, distintas, hablando extrañas lenguas, aunque apenas en murmullos. Es entonces cuando despierto y contemplo los campos, el río, el firmamento abierto y claro por encima de los montes verdiazules, entre las ramas desnudas de los árboles. Nos dicen que ese cielo es para nosotros, pero no es cierto; está desierto, vacío. Nunca hubo y nunca habrá nada en él, excepto las agujas lóbregas de las nubes, y un pájaro oscuro que se niega a volar.
El Caballero aguarda, embozado en su capa. Siguiéndolo, mis compañeros y yo descendemos por el estrecho sendero. ¿Por qué le sigo? ¿Por qué seguimos siempre a alguien, por qué esperamos siempre algo de alguien? ¡Me gustaría tanto que las cosas cambiaran! Despertar y que mi vida fuese otra, totalmente distinta, mejor. Pero no sé qué podría yo hacer para lograrlo... y entonces sigo al señor.
A veces creo adivinar en todo y en todos -el jinete, el zagal que azuza las terneras, la pintoja que vuelve la cabeza, yo mismo- una especie de... predestinación. Algo de ineludible destino que nos ha sido impuesto, obligándonos a ser eternamente lo que somos. Caminamos, cabalgamos, conducimos indolentes reses... ¿y para qué todo esto, bajo una indiferente atmósfera que se encapota interminablemente? Acaso alguien lo sabe?
BRUMA
No supieron tus ansias, en la noche primera
que brújula ni faro atemperaba,
el sendero encontrar,
o cualquier altozano desde donde
un atisbo de aurora permitiera
vislumbrar la segura huella de amigos pasos.
Maridaron tus sueños con la noche
y un fruto de tinieblas malhechoras
alzó ante el sol cendales falseadores.
Bruma de lentos dedos era todo
el paisaje imposible.
Ah, extraviado, extraviado.
Cansado pie desnudo, torpes ojos. Y ahora
en apretados círculos concéntricos
la misma angustia gris que tantas veces
siembra de vidrios ásperos mis días.
que brújula ni faro atemperaba,
el sendero encontrar,
o cualquier altozano desde donde
un atisbo de aurora permitiera
vislumbrar la segura huella de amigos pasos.
Maridaron tus sueños con la noche
y un fruto de tinieblas malhechoras
alzó ante el sol cendales falseadores.
Bruma de lentos dedos era todo
el paisaje imposible.
Ah, extraviado, extraviado.
Cansado pie desnudo, torpes ojos. Y ahora
en apretados círculos concéntricos
la misma angustia gris que tantas veces
siembra de vidrios ásperos mis días.
miércoles, 11 de mayo de 2011
APUNTE
Todos los hombres somos como partículas, desunidas, esparcidas, de un mismo espíritu en incesante pugna por recomponerse y durar.
martes, 10 de mayo de 2011
RETALES
La vida -vida otra, como los otros, muda -parece construida con fragmentos, con retazos dispersos. Mesa de saldos, rebajas de febrero en una pañería pueblerina. Y todos los recortes son tan breves, tan mediocre su forma y su factura, que parece difícil confeccionar con ellos -sastre imposible- algo, una aseada, decente vestimenta.
Cuando al fin lo consigues, denodado, resulta claramente un traje de retales, apenas Arlequín funambulesco.
lunes, 9 de mayo de 2011
SIEMPRE BUSCANDO (Canción)
¿Pero dónde, dónde estaba?
Busqué por los pabellones
de la sangre; no encontraba
hierbabuena ni narcisos
sino espinas enconadas.
Busqué luego en los cercados
de la gente distanciada;
busqué lumbre, busqué puertas
y sólo encontré palabras.
¿Pero dónde, dónde estaba?
Busqué por valles y montes,
busqué por islas pobladas,
busqué en desiertos de mármol
y en el agua que cantaba.
Siempre buscando yo estaba
bajo sol o lunas claras.
Busqué el gesto verdadero
y hallé las manos atadas.
¿Pero dónde, dónde estaba?
Busqué por los pabellones
de la sangre; no encontraba
hierbabuena ni narcisos
sino espinas enconadas.
Busqué luego en los cercados
de la gente distanciada;
busqué lumbre, busqué puertas
y sólo encontré palabras.
¿Pero dónde, dónde estaba?
Busqué por valles y montes,
busqué por islas pobladas,
busqué en desiertos de mármol
y en el agua que cantaba.
Siempre buscando yo estaba
bajo sol o lunas claras.
Busqué el gesto verdadero
y hallé las manos atadas.
¿Pero dónde, dónde estaba?
miércoles, 27 de abril de 2011
TRATAMIENTO DE CHOQUE
Aquellos electrodos en mis sienes...
Aún hoy los siento, helados.
Alguien, detrás, asía mi cabeza
(oh, tan suave, tan suave, dulcemente.)
Almohadas protegiendo el espinazo
y algo como atadijo de tela entre los dientes;
"Muerde fuerte" -decían.
Dos enfermeras -una era bonita-
sujetaban mis miembros;
apretón cuidadoso pero firme. Tenía
que ser firme: la convulsión es fuerte.
Curiosas ironías de la vida:
para estar protegido, estar sujeto.
(No es el único caso.)
Solícito semblante inverso sobre el mío,
suave voz: "¿Estás listo?"
Para no tener miedo, no dudaba;
con un breve gruñido, con un guiño, asentía.
Más breve aún, fracciones de segundo,
el zumbido apagado...
y luego las tinieblas, un no-ser absoluto provisorio.
Extraño sueño sin ensueños, ciego.
El tiempo, detenido
para mí, transcurría con otros, para otros.
El tiempo, detenido.
Yo estaba... y sin embargo no estaba.
(Tampoco es caso único.)
Fuera del tiempo y dentro;
ni un atisbo de realidad, de mundo, ni de mí ni de nada.
A veces me pregunto si la muerte no es eso,
ese no estar, estando.
A veces me pregunto si no es eso la vida,
estar pero no siendo, pero ausentes, ciegos, mudos, apáticos,
mientras transcurre tiempo de otros, para otros.
Extravié tantos días, tanta vida;
sueños y realidad desavenidos...
y sin tener la excusa de aquellos electrodos.
Ya más de siete lustros han huido,
sin que pueda olvidar aquellos electrodos.
Y a veces me pregunto (es verdad que pregunto demasiado)
qué otra cosa que voltios o electrones
(perdonad mi completa ignorancia en el tema)
atravesó mis sienes.
Del éter invisible, desde cielos o tierras,
por negros cables circulando raudos
¿qué indefinibles flujos me invadieron...
o de mí se escaparon?
¿Qué veladas esencias pervirtieron?
Tales, el de Mileto,
dice que el ámbar amarillo tiene
"un alma" que, cual soplo,
ligeros cuerpos próximos atrae.
Si un alma tengo ¿me llegó por cables?
(Imán no fue jamás, eso es seguro.)
Cuerpos cercanos hubo. (Sólo cuerpos;
el más próximo espíritu, del mío
años-luz separado.)
Atracción, repulsiones... también hubo.
¿A causa de los fríos electrodos?
Del éter inasible, veloces por los cables, me llegaron
herméticas tinieblas sin imágenes,
vacuidades desiertas; mentida inexistencia
dentro del tiempo detenido, ajeno,
presencia desertora;
sueños y realidad desacordados.
Ya más de siete lustros han huido, y nada me pregunto.
Algo como envoltorio de avejentada vida
recubriendo mis vértebras;
amarga nicotina entre los dientes;
rostros por siempre inversos,
y nadie, nadie, nadie, asiendo mi cabeza.
Aún hoy los siento, helados.
Alguien, detrás, asía mi cabeza
(oh, tan suave, tan suave, dulcemente.)
Almohadas protegiendo el espinazo
y algo como atadijo de tela entre los dientes;
"Muerde fuerte" -decían.
Dos enfermeras -una era bonita-
sujetaban mis miembros;
apretón cuidadoso pero firme. Tenía
que ser firme: la convulsión es fuerte.
Curiosas ironías de la vida:
para estar protegido, estar sujeto.
(No es el único caso.)
Solícito semblante inverso sobre el mío,
suave voz: "¿Estás listo?"
Para no tener miedo, no dudaba;
con un breve gruñido, con un guiño, asentía.
Más breve aún, fracciones de segundo,
el zumbido apagado...
y luego las tinieblas, un no-ser absoluto provisorio.
Extraño sueño sin ensueños, ciego.
El tiempo, detenido
para mí, transcurría con otros, para otros.
El tiempo, detenido.
Yo estaba... y sin embargo no estaba.
(Tampoco es caso único.)
Fuera del tiempo y dentro;
ni un atisbo de realidad, de mundo, ni de mí ni de nada.
A veces me pregunto si la muerte no es eso,
ese no estar, estando.
A veces me pregunto si no es eso la vida,
estar pero no siendo, pero ausentes, ciegos, mudos, apáticos,
mientras transcurre tiempo de otros, para otros.
Extravié tantos días, tanta vida;
sueños y realidad desavenidos...
y sin tener la excusa de aquellos electrodos.
Ya más de siete lustros han huido,
sin que pueda olvidar aquellos electrodos.
Y a veces me pregunto (es verdad que pregunto demasiado)
qué otra cosa que voltios o electrones
(perdonad mi completa ignorancia en el tema)
atravesó mis sienes.
Del éter invisible, desde cielos o tierras,
por negros cables circulando raudos
¿qué indefinibles flujos me invadieron...
o de mí se escaparon?
¿Qué veladas esencias pervirtieron?
Tales, el de Mileto,
dice que el ámbar amarillo tiene
"un alma" que, cual soplo,
ligeros cuerpos próximos atrae.
Si un alma tengo ¿me llegó por cables?
(Imán no fue jamás, eso es seguro.)
Cuerpos cercanos hubo. (Sólo cuerpos;
el más próximo espíritu, del mío
años-luz separado.)
Atracción, repulsiones... también hubo.
¿A causa de los fríos electrodos?
Del éter inasible, veloces por los cables, me llegaron
herméticas tinieblas sin imágenes,
vacuidades desiertas; mentida inexistencia
dentro del tiempo detenido, ajeno,
presencia desertora;
sueños y realidad desacordados.
Ya más de siete lustros han huido, y nada me pregunto.
Algo como envoltorio de avejentada vida
recubriendo mis vértebras;
amarga nicotina entre los dientes;
rostros por siempre inversos,
y nadie, nadie, nadie, asiendo mi cabeza.
SEPTIEMBRE
Amarillo septiembre; ocaso de domingo. Tarde que poco a poco desenhebra nostalgias. Una tarde cualquiera de domingo en septiembre. Quieta monotonía; el esplín como un lienzo que recubriera muebles en desuso: gris mortaja de polvo, en el enero solo de una casa de playa. Apatía con velos de penumbra; amarillento el aire.
Un violín descordado el alma sola, manuscrito expectante en las manos de un ciego. Largamente atardece. Amarillo, septiembre brinda aromas de olvidos. Susurra brisa suave.
Súbitamente el sol en la ventana: ramalazo postrero, furtivo rayo huido de nubes purpurinas. La atmósfera restalla, vibran transformaciones: los objetos se adornan con reflejos vivientes; la realidad entera, sacudida, hierve con animados significados nuevos. Todo parece fácil y cercano, posible: basta tender la mano... Pero es sólo un instante.
Nueva, turbia, la noche. Inmemorial, septiembre. Monótonas las horas amarillas. Melancólico el aire. El alma, displicente.
sábado, 23 de abril de 2011
Respuesta a Oscar (Comentario a "Romance de la luna llena".
Yo soy bastante contradictorio como persona, y tal vez por eso gusto de esas contraposiciones y contradicciones aparentes, así como de calificar un mismo sustantivo con dos adjetivos muy diferenciados, y hasta opuestos.
Pero creo que los opuestos sólo son extremos de una misma cosa y, por tanto, están indisolublemente unidos. Siempre enseñé, a mis alumnos de Dibujo, que no existen ni el blanco ni el negro: solamente hay grises. Brindarse, negarse...: grises. ¿No hay muchas veces en la negativa, un escondido deseo de dar? Y si todo esto es un disparate, por lo menos que lo sea poético.
Pero también creo que ese juego de oposiciones tiene una función, aunque múltiple: a veces, llamada de atención, evitar que el lector caiga dormido; a veces crear, a través del pequeño desconcierto, una tensión. Pues para mí, el trabajo creativo consiste -y la idea no es mía- en la organización de las tensiones.
Pero también creo que ese juego de oposiciones tiene una función, aunque múltiple: a veces, llamada de atención, evitar que el lector caiga dormido; a veces crear, a través del pequeño desconcierto, una tensión. Pues para mí, el trabajo creativo consiste -y la idea no es mía- en la organización de las tensiones.
martes, 19 de abril de 2011
ENIGMA
Destrozado silencio que me pesa
como inútiles mantos.
Alzada, asoladora
atmósfera ofuscada de una férrea
floresta de vocablos,
humobruma que ciega,
conjura y enmascara como un sueño.
Porque sólo sabemos
encubrir con lenguajes lo terrible,
que anida allí donde la voz acaba,
para -desnudos, mudos- asomarnos
al enigma de esfinges aturdidas
por el pecado de la lengua vana.
como inútiles mantos.
Alzada, asoladora
atmósfera ofuscada de una férrea
floresta de vocablos,
humobruma que ciega,
conjura y enmascara como un sueño.
Porque sólo sabemos
encubrir con lenguajes lo terrible,
que anida allí donde la voz acaba,
para -desnudos, mudos- asomarnos
al enigma de esfinges aturdidas
por el pecado de la lengua vana.
TURBIEDADES
Gris, oscura mañana. El otoño es apenas turbiedades, vibración, aleteo fugaz de opacidades, en la atmósfera quieta, aún ensimismada en remembranzas de los enormes soles del verano. El cielo adormecido -ajado velo de cenizas frías- regatea esplendores, pincelado con lampos de pizarra. Las nubes renunciantes -filamentos, almas de nubes muertas- abandonan, y un viento perezoso, descuidado, dibuja con sus ruinas, delicadas, precarias estructuras vacías.
(Ah, mas detrás, detrás, presentidas apenas, otras, pujantes, torvas, ruedan oscuramente.)
Pese a ser tan temprana, hay en la hora pesantez de eclipses, resonancia de tarde que agoniza callada, anticipo impasible de un anonadamiento de las cosas, promesa de tiniebla sin fronteras, que en secreto se infiltra, rezumando, en el íntimo último esplendor de las rosas.
Veloz el aire, ahora. Nube negra. Horizonte sonoro con redoble de lóbregos tambores. Perfume de la tierra humedecida.
Día que se mutila sin fuerzas para ser. Naufragan porvenires tras el sol enfoscado.
(Alma como en la sombra, en neblinas, callada.)
Hoy es ya ayer, ocaso precoz y desperdicio, estéril languidez de los sentidos; ceguera, negligencia, del alma que se olvida de sus sueños. Todo vuelto hacia días pretéritos vaciados, a grises vastedades sin memoria. También la mano, vuelta, y la mirada, saludo y despedida: pupila que no busca, no reconoce.
Tono menor, sonata asordinada, resbala del teclado plomizo de las nubes.
martes, 12 de abril de 2011
GUARDERIA
Cerca de mi casa hay una guardería infantil ante la que paso con frecuencia. Cristaleras con feas cortinas de colorines, detrás de las cuales se adivina, más que oir, la barahúnda de los críos.
No sé si fue con la imaginación o con ojos inusualmente curiosos, ávidos de mundo ajeno, que un día vi a varios de los infantes jugando, bajo la cansina y aburrida mirada de una mujer indefinible, a componer palabras con grandes y llamativas letras de plástico. Advertí -de una manera casi no vista- cómo construían mamá, casa y ojo. Y de inmediato los olvidé, absorta mi atención en el juego en sí.
Me imaginé niño, hombre, vejestorio -un futuro muy próximo que tal vez ya aconteció- intentando dar forma, con sueltas letras multicolores, a las tres o cuatro frases que -así lo espero- señalarán mi identidad, mi testimonio en el libro sin hojas de la vida. Faltándome aquí vocal, allá consonante; deshilvanando un verbo sin presente, apenas pretérito imperfecto; olvidando luego el sujeto para un predicado imposible... Inasible gramática. ¡Siempre me faltan letras!
Analfabetos críos en un abandonado parvulario, escribiendo con humo las palabras sin orden ni ritmo ni traducción posible, de un idioma desconocido con resonancias ásperas vaciadas. Lengua de desdibujados jeroglíficos; signos inertes, comunicación improbable a través de un lenguaje que incesantemente se disipa.
1990
ROMANCE DE LA LUNA LLENA
La luna se hizo con lluvia;
creen que con lluvias siga.
La luna se hizo con tiza,
con jazmín y con harina.
Hizo su faz polvorienta
que se oculta y que se brinda;
hizo sus mares resecos,
sus valles y sus colinas,
y con mantillas de nube
se instaló en lo negro, altiva.
La luna se hizo con agua;
piensan que con agua siga.
De agua y de luna vestida
¿con qué se hizo el alma mía?
Hizo su rostro velado
que se niega y que se brinda;
hizo sus cauces oscuros,
sus cocodrilos de almíbar,
y con rebozos de ausencia
se trepó a la noche fría.
Dicen que un soplo la anima;
que con aire leve siga.
creen que con lluvias siga.
La luna se hizo con tiza,
con jazmín y con harina.
Hizo su faz polvorienta
que se oculta y que se brinda;
hizo sus mares resecos,
sus valles y sus colinas,
y con mantillas de nube
se instaló en lo negro, altiva.
La luna se hizo con agua;
piensan que con agua siga.
De agua y de luna vestida
¿con qué se hizo el alma mía?
Hizo su rostro velado
que se niega y que se brinda;
hizo sus cauces oscuros,
sus cocodrilos de almíbar,
y con rebozos de ausencia
se trepó a la noche fría.
Dicen que un soplo la anima;
que con aire leve siga.
lunes, 11 de abril de 2011
DEL ESCRITOR Y LA ESCRITURA
Cuando la escritura es un reflexionar existencial, una filosofía del ser y el estar:
"El infierno es la incapacidad de ser distinto de la criatura cuya conducta sigue uno de ordinario."
Aldous Huxley: "Con los esclavos en la noria."
"No eres los otros y te ves ahora
centro del laberinto que tramaron
tus pasos."
"Tu materia es el tiempo, el incesante
tiempo. Eres cada solitario instante."
Jorge Luis Borges: "El ápice."
O cuando es un lúcido comentario político:
"Algo tiene que cambiar para que todo continúe como está."
Giuseppe Tomasi de Lampedusa: "El Gatopardo."
"El infierno es la incapacidad de ser distinto de la criatura cuya conducta sigue uno de ordinario."
Aldous Huxley: "Con los esclavos en la noria."
"No eres los otros y te ves ahora
centro del laberinto que tramaron
tus pasos."
"Tu materia es el tiempo, el incesante
tiempo. Eres cada solitario instante."
Jorge Luis Borges: "El ápice."
O cuando es un lúcido comentario político:
"Todo esto no tendría que durar, pero durará siempre. El siempre de los hombres, naturalmente; un siglo, dos siglos... Y luego será distinto, pero peor."
"Algo tiene que cambiar para que todo continúe como está."
Giuseppe Tomasi de Lampedusa: "El Gatopardo."
MARIPOSA
Como magro papel atolondrado
caído entre las hojas amarilleadamente...
Como quebradas hojas verdisecas,
aeronautas cernidos en polvaredas ocres...
Como polvo que corre presuroso
y acaricia las manos con sus mantos picantes...
...el corazón, ventana anestesiada.
Mariposa de absenta desairada;
la vida siempre afuera, palpitación ajena.
1991
caído entre las hojas amarilleadamente...
Como quebradas hojas verdisecas,
aeronautas cernidos en polvaredas ocres...
Como polvo que corre presuroso
y acaricia las manos con sus mantos picantes...
...el corazón, ventana anestesiada.
Mariposa de absenta desairada;
la vida siempre afuera, palpitación ajena.
1991
Algunas aclaraciones
A diferencia de mi obra plástica, que siempre fue objeto de exposiciones y por tanto estuvo siempre en contacto con el público, mis producciones literarias no han sido conocidas más allá de unos pocos amigos íntimos. Por este motivo me ha parecido necesario insertar algunas informaciones destinadas a los usuarios de este blog.
Escribo desde los once años. Como muchos adolescentes, tuve luego las inevitables diarreas poéticas que, por fortuna para vosotros, se curaron sin dejar huella. Más tarde, durante mi período como actor, escribí, naturalmente, algún que otro abominable drama. Al emigrar a Europa en 1977 destruí todos los engendros perpetrados hasta entonces, cosa que deberíais agradecerme. De modo que no existe nada anterior a los primeros años 80. La obra posterior se agrupa de este modo:
-CUALQUIERCOSARIO - Poemas
-CRISPACIONES - Poemas
Ambas cosas, agrupaciones de textos escritos entre 1986 y 1993
-REFLEXIONES - Prosa
-SIETE ELEGIAS - Poemas
-TERCETO DE NEGRILLA y LA TERCA HOJA POSTRERA - Poemas
-ELEKTRA - Drama
-INTERIOR CON ESPEJO - Drama
-Varios relatos cortos
-RESCOLDO DE LOS DIAS - Poemas
De todo esto, han visto la luz algunos relatos incluidos en "DESDE EL EXILIO", antología publicada por Casa del Uruguay en Gotemburgo, Suecia, en 1984, y poemas publicados en las revistas literarias "Atril", de Salamanca y "Poeta de Cabra" de Madrid.
domingo, 10 de abril de 2011
Noche de niebla
Noche de niebla, lunes que se alarga. Claro resuena Schubert tristemente. ¿Es mía la tristeza, o es del piano? Pausado afligimiento, lenta noche; incierta y vasta niebla. Débiles y en penumbra las nostalgias, crisálidas de frío. Dulces y centelleantes y nítidas las notas, teclas blancas: Impromptu en la bemol que se termina.
Se retuerce la bruma, sacudiendo sus brazos de quebranto. Esconden sus latidos las ausencias. Sólo desierta calle, sólo nocturna merma.. Libro no escrito el ansia, teclas negras. Schubert y yo, la noche dilatada.
Monólogo
No asombra que las flores diurnas se cierren, ciegas, al ausentarse el día. ¿De qué sirve dar voces cuando los vientos rugen? El lenguaje profundo se abraza a los silencios. Monólogo extasiado de saetas, en un aire de esperas detenidas.
Tal vez alguien comprenda.
INVIERNO
Mansa tarde callada.
Las nubes -temblorosas acuarelas-
gotean, recordando sus pasados azules.
Algo que se parece a tímidos suspiros
-húmedo sobre húmedo-
propaga imperceptibles pinceladas.
El aire, adormecido.
Melancolía de árboles desnudos
que no cobijan pájaros viajeros.
Atardece. Sosiego de diciembre.
Sucio algodón las voces;
olor a frío y vagamente a niebla.
Opacidad dormida la ribera del río.
Neblinosa y opaca la memoria:
blanqueados esqueletos
levantando indigentes vértebras aturdidas.
1992
Las nubes -temblorosas acuarelas-
gotean, recordando sus pasados azules.
Algo que se parece a tímidos suspiros
-húmedo sobre húmedo-
propaga imperceptibles pinceladas.
El aire, adormecido.
Melancolía de árboles desnudos
que no cobijan pájaros viajeros.
Atardece. Sosiego de diciembre.
Sucio algodón las voces;
olor a frío y vagamente a niebla.
Opacidad dormida la ribera del río.
Neblinosa y opaca la memoria:
blanqueados esqueletos
levantando indigentes vértebras aturdidas.
1992
sábado, 9 de abril de 2011
BREVE NOTICIA DEL FINAL
La luna, engalanada con togas nacaradas,
alza su faz de mares labrada en claroscuros.
Ningún ave vulnera la delicada traza
del aire, periferia de vacilantes platas.
Ninguna voz que nombre. Sólo vestigio solo
de alejamientos mutuos.
1991
alza su faz de mares labrada en claroscuros.
Ningún ave vulnera la delicada traza
del aire, periferia de vacilantes platas.
Ninguna voz que nombre. Sólo vestigio solo
de alejamientos mutuos.
1991
viernes, 8 de abril de 2011
TARDE DE LLUVIA
Sola tarde de lluvia.
Móvil atribulado el cielo, cerrazones
gota a gota vertidas;
desmesuradamente solitarias
vastedades sin aves,
sin lunas diamantinas. Invisibles retazos
de un ayer destrozado.
Lombriceando en los vidrios
el agua, con un vago murmullo de resaca.
¿De dónde tantas voces
susurrando en el aire, removiendo
cabelleras sombrías?
¿De dónde tanto hierro, pica hincada
en la carne remisa?
Tarde de lluvia, sola.
Derrumbado recuerdo de tímidos abetos
en un norte remoto.
El corazón es una
árida estancia lívida vacía
en las tardes de lluvia,
con simulacros mustios, agrupados
latiendo en los rincones. Sola tarde.
Se ondulan fatigadas las ráfagas fugaces
sobre el reflejo ocioso de los charcos,
y acaba incontemplada la diástole postrera
del huidizo sol.
Hoy ya no vendrá nadie.
Salamanca, 1989
Móvil atribulado el cielo, cerrazones
gota a gota vertidas;
desmesuradamente solitarias
vastedades sin aves,
sin lunas diamantinas. Invisibles retazos
de un ayer destrozado.
Lombriceando en los vidrios
el agua, con un vago murmullo de resaca.
¿De dónde tantas voces
susurrando en el aire, removiendo
cabelleras sombrías?
¿De dónde tanto hierro, pica hincada
en la carne remisa?
Tarde de lluvia, sola.
Derrumbado recuerdo de tímidos abetos
en un norte remoto.
El corazón es una
árida estancia lívida vacía
en las tardes de lluvia,
con simulacros mustios, agrupados
latiendo en los rincones. Sola tarde.
Se ondulan fatigadas las ráfagas fugaces
sobre el reflejo ocioso de los charcos,
y acaba incontemplada la diástole postrera
del huidizo sol.
Hoy ya no vendrá nadie.
Salamanca, 1989
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