Le pregunté a la brisa: dime ¿de dónde vienes?
¿Dónde vas, con qué fines?
Susurró entre las ramas:
sacudimientos verdes, bullicio de las aves...
no entendí la respuesta.
Al tiempo pregunté: ¿quién te gobierna?
¿Adónde va tu carga de milenios gastados?
Velozmente pasaba; tronaron las campanas.
No entendí la respuesta.
Le pregunté a mi sombra: ¿por qué no entiendo nada?
¿Quién eres tú que, mía, sólo contorno vago,
siempre unida me sigues pero de mí te apartas?
Se señaló a sí misma. Oblicua estaba y negra;
ni el tiempo ni la brisa la rozaban; serena.
Bullicio entre las ramas; sombra del árbol solo,
oblicuidad oscura fundida con la mía.
Las sombras de las aves que veloces pasaban,
alas de brisa y tiempo. El sol, en llamaradas;
la tierra, todo luces; cada terrón, su sombra
sesgada, negra, en calma, lentamente rotando
No entendí la respuesta.
Selección de poemas originales, relatos y textos varios en prosa. Comentarios literarios y poemas preferidos de autores varios. Comentarios y fotografías de obra plástica original: tapiz, dibujo, escultura. Ideas.
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lunes, 27 de febrero de 2012
lunes, 6 de junio de 2011
LA PRIMAVERA ES DEBIL
La primavera es débil, limpia, sola.
Vibraciones del aire que se aviva,
que se desvela y bulle.
Indescriptible verde los trigales
cuando el sol soñoliento se levanta,
envuelto aún en cobertores malva,
sobre el borde rasgado de la sierra.
(Planicie que los hielos y los soles
mortifican; las brumas sobre el Tormes,
cenicientos tendales.)
Entre sueños, Alba en las albas, lenta.
El torreón del castillo, huella, dedo
señalando los rancios esplendores.
Ah, sí, el pasado con sus turbias redes...
Otro abril, otros verdes, otras tierras
más allá de la mar. Y la nostalgia
de hallarse, como trigo, germinando.
La primavera es tensa. Manantiales
que se ahondan; amargas son sus aguas.
No reflorece ya el amor rendido.
Primavera que trae despedidas
en brazadas de rosas. Remenbranzas.
Cada minuto es tiempo desatento.
Vibraciones del aire que se aviva,
que se desvela y bulle.
Indescriptible verde los trigales
cuando el sol soñoliento se levanta,
envuelto aún en cobertores malva,
sobre el borde rasgado de la sierra.
(Planicie que los hielos y los soles
mortifican; las brumas sobre el Tormes,
cenicientos tendales.)
Entre sueños, Alba en las albas, lenta.
El torreón del castillo, huella, dedo
señalando los rancios esplendores.
Ah, sí, el pasado con sus turbias redes...
Otro abril, otros verdes, otras tierras
más allá de la mar. Y la nostalgia
de hallarse, como trigo, germinando.
La primavera es tensa. Manantiales
que se ahondan; amargas son sus aguas.
No reflorece ya el amor rendido.
Primavera que trae despedidas
en brazadas de rosas. Remenbranzas.
Cada minuto es tiempo desatento.
ATARDECER
La vacilante tarde se curva blandamente
de tibieza y de sol desheredada.
Cobertura nubosa que bravea.
A veces una brecha:
color desperfilado
ni azul ni gris ni malva
pero púrpura débil en vislumbres
y luego negro sobre ahogados oros.
Pronto vendrá la noche. Sola noche.
Inundará la luna los campos ya segados
y mi sola pupila.
Yo cerraré mi puerta.
Ventana serán marco de brillantes estrellas.
Y sola, mi pupila contemplará luceros,
el ámbar de mi lámpara, los libros,
y la puerta cerrada.
Y la puerta cerrada.
de tibieza y de sol desheredada.
Cobertura nubosa que bravea.
A veces una brecha:
color desperfilado
ni azul ni gris ni malva
pero púrpura débil en vislumbres
y luego negro sobre ahogados oros.
Pronto vendrá la noche. Sola noche.
Inundará la luna los campos ya segados
y mi sola pupila.
Yo cerraré mi puerta.
Ventana serán marco de brillantes estrellas.
Y sola, mi pupila contemplará luceros,
el ámbar de mi lámpara, los libros,
y la puerta cerrada.
Y la puerta cerrada.
lunes, 30 de mayo de 2011
ROMANCE DE LA TRISTEZA SOLA
La niebla viene del río
y va al aire que la espera.
El aire viene del tiempo
dulce de las azucenas
y se aquieta en la enramada
soñando con sol y siestas.
Una tristeza sin dueño
viene del alma, va al alma,
y en el camino se queda
en el rojo de la tarde
sin sueños ni sol ni esperas.
y va al aire que la espera.
El aire viene del tiempo
dulce de las azucenas
y se aquieta en la enramada
soñando con sol y siestas.
Una tristeza sin dueño
viene del alma, va al alma,
y en el camino se queda
en el rojo de la tarde
sin sueños ni sol ni esperas.
sábado, 9 de abril de 2011
BREVE NOTICIA DEL FINAL
La luna, engalanada con togas nacaradas,
alza su faz de mares labrada en claroscuros.
Ningún ave vulnera la delicada traza
del aire, periferia de vacilantes platas.
Ninguna voz que nombre. Sólo vestigio solo
de alejamientos mutuos.
1991
alza su faz de mares labrada en claroscuros.
Ningún ave vulnera la delicada traza
del aire, periferia de vacilantes platas.
Ninguna voz que nombre. Sólo vestigio solo
de alejamientos mutuos.
1991
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